A continuación todo fué transcurriendo rápidamente. Los primeros discos, la primera guitarra, los primeros amigos de barrios lejanos, las primeras salidas a clubes donde se escuchaba y bailaba solamente rock- qué maravilla!!-, el primer intento de formar un grupo con el Nenito Collella, Miguelito Beas y el petizo Sanchez. Recuerdo que esta idea no duró demasiado y pienso que simplemente no era su tiempo, además, yo andaba de aqui para allá buscando, escuchando, aprendiendo e integrando bandas a medio armar y debìa ser que no encontraba la que me hiciera pensar "ésta es para quedarse". Otro de los motivos que deben haber influìdo, es que habìa llegado la hora del Servicio Militar y la verdad es que no valìa la pena hacer planes, porque ese año estaba "agendado" y no habìa forma de eludir el compromiso. Los quince meses y medio que estuve haciendo de soldado pasaron relativamente rápido porque no puedo negar que una o dos veces, me divertì. Los primeros tres meses de instrucción militar fueron dale que te dale, mientras saltaba con el fusil, hacìa cuerpo a tierra, corria detras de los aviones que pasaban, me arrodillaba en terrenos con espinas, comìa una ìnfima parte de lo que realmente hubiera devorado, salìa a la plaza de armas en las noches de invierno con el colchón al hombro a hacer flexiones, me quedaba haciendo guardia los fines de semana - mientras la mayoria de mis compañeros salìa "franco" - o pasaba algunas horas en el calabozo por "piel de judas" según el encargado de la compañìa... durante unas horas al principio y a tiempo completo después, logré que me aceptaran en La Banda De Musica Y Guerra De La Escuela De Suboficiales De Aeronáutica. En realidad no tuve que pasar ningún exámen musical ni tener un currìculo a prueba de balas; todo lo que tenìa que decir era que me gustaba la música y bancarme que después de cada ensayo o actividad en la sala de la banda, debìa barrer, guardar los instrumentos, soportar el humor muy personal de los suboficiales músicos y mas tarde... al campo de instrucción!!! Oooootra vez a correr, saltar, sudar, comer tierra, arrodillarme en las espinas y todo eso con el tambor a cuesta, que dicho sea de paso habia que mantener im-pe-ca-ble!!!. Una prueba de que no hacìan falta conocimientos musicales, era que mis otros cinco compañeros no tenìan ni idea de lo que era un instrumento y comprobé que el sanjuanino Bustos era un experto en contar chistes, hacer muecas graciosas y caerles simpático a los suboficiales; el topo Gonzales era el pìcaro, el vivo, el chanta y enseguida hizo buenas migas con el sanjuanino; el gringo Sopeno venìa de trabajar en el campo, en la zona de Villa Marìa; el otro gringo, Canello, tambien venìa del campo, de Arroyito, creo y se dedicaba al tambo; "Cara de malito", que no recuerdo su apellido, tambien era de la provincia y no sé a qué se habìa dedicado hasta entonces pero lo que sì vimos, todos, era que tenìa aptitudes y rápidamente aprendió a hacer el "rulo" en el parche del tambor-cosa que los demás jamás logramos-. Este muchacho, una vez finalizado el reclutamiento se quedó en el servicio-junto con el topo y el sanjuanino- y fué Bastón Mayor llegando a ser, los tres, Suboficiales Principales; hasta donde yo me enteré. Como verán, el único que no mintió descaradamente fui yo, ya que en cierto momento habìa tomado dos, si, dos clases de bajo eléctrico en la "prestigiosa" Academia Andrada y tambien-como si no fuera suficiente con lo anterior- habìa soñado mas de una vez que tocaba la baterìa como el mejor... Qué mas querìan? NOTA: Academia Andrada, lugar donde supuestamente te enseñaban a tocar un instrumento.
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